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martes, 13 de enero de 2015
¿Quién importa más, el entrenador o el deportista?
Hay una dupla inseparable en el mundo del deporte. Da igual qué disciplina practiques, en prácticamente todas ellas, si llegas a un nivel más o menos profesional, al final necesitarás de la guía y la preparación por parte de un entrenador. Un hombre experto que organice tus entrenamientos, tus tiempos y hasta tu alimentación. Según el deporte hay entrenadores solitarios, equipos pequeños y hasta los modernos ‘staffs’ que tienen los grandes equipos de disciplinas colectivas. La reflexión y la pregunta de esta semana tiene que ver con ese binomio deportista-entrenador.
Una vez más, la excusa para pensar sobre esto nos la da el fútbol, pero no queremos hablar de fútbol en sí. Todos habréis leído, escuchado o visto por la tele (y si os habéis enterado es que estáis en otro planeta) que Luis Enrique, el actual entrenador del Barça (no sabemos por cuánto tiempo), anda peleado con la estrella azulgrana, Leo Messi. Parece que se ha iniciado un pulso entre ambos que, casi seguro, va a terminar con el cese del técnico. Y es que en estos casos siempre sale ganando el deportista. Es más barato echar al entrenador que a jugadores que cobran cientos de millones de euros, es la excusa con la que se suelen justificar estas decisiones.
El caso es que en casi todos los deportes, mientras los resultados y el rendimiento individual de los deportistas sea bueno, la opinión de los profesionales sobre los entrenadores será, por lo general, positiva; Pero si vienen mal dadas, la figura sobre la que primera y casi únicamente se centrarán todas las miradas, casi siempre, será la del técnico. De igual manera estamos acostumbrados a leer en la prensa que un entrenador de fútbol o de baloncesto ha sido despedido porque no se conseguían resultados, que cuando es un preparador de un tenista o un atleta el que tiene que marcharse a casa cuando su pupilo no logra los resultados que espera. Y, por supuesto, si la situación se extiende desde los malos resultados a la mala relación, en un elevadísimo número de casos, siempre son los deportistas los que salen ganando a ojos de las directivas.
La pregunta es bien sencilla: ¿Es esto justo? Seguramente habrá quien diga que no hay una respuesta única para esta cuestión, porque habría que analizar cada caso que se da y cada deporte de forma individual, pero si tomamos como algo generalizado que los puestos de los entrenadores siempre están más en entredicho que los de los propios deportistas, surge una duda más profunda: ¿Hasta qué punto es importante un entrenador en los éxitos o los fracasos de un equipo o un deportista? Si tan fugaces son sus trabajos, ¿será porque son menos imprescindibles? Se suele decir que hay equipos modestos que triunfan gracias a sus técnicos, y sin embargo hay grandes conjuntos que fracasan justo por lo mismo, o equipazos que ganan porque tienen grandes jugadores a pesar de un entrenador mediocre. ¿Quién es más importante?
martes, 11 de noviembre de 2014
Mundo Pelotudo 4x03 - 8 de noviembre de 2014
En el tercer podcast de la cuarta temporada de Mundo Pelotudo queremos que os quede clara una cosa: Las drogas son muy malas. El jugador de béisbol Álex Rodríguez, de los New York Yankees, puede dar fe de ello. Os contamos por qué.
Además abordamos el cuento del mito deportivo de la historia de ese gran país que es Eslovenia, Leon Stukelj, planteamos sesudos interrogantes en torno a las becas ADO con nuestro rincón de pensar y, por supuesto, os contamos la actualidad deportiva que vendrá en la próxima semana.
Todo eso y mucho más, con las dulces y aterciopeladas voces de Ángel Marbán y Luis Tejo, aquí mismo, a tiro de un clic. También en Pasión Deportiva Radio y Radio VAVEL.
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jueves, 6 de noviembre de 2014
¿Tiene más mérito destacar en un deporte individual o en uno colectivo?
En los últimos días hemos conocido que la nadadora Mireia Belmonte, el triatleta Javier Gómez Noya, las selecciones femeninas de baloncesto, la nadadora de sincronizada Ona Carbonell y el entrenador del Atlético de Madrid de fútbol, el argentino Diego Pablo Simeone, son, entre otros, los galardonados con los Premios Nacionales del Deporte de este año.
Es tiempo de premios. Nos acercamos al fin de año y en estas fechas se empieza a hacer balance del mismo en términos deportivos. Hablando del deporte Rey, el fútbol, todo terminará el próximo mes de enero con la tediosa y cansina gala del Balón de Oro, premio por el que siempre hay polémica: Que si éste lo merece por haber ganado más títulos, que si el otro ha ganado menos títulos pero es mejor jugador, que si el de más allá está en mejor forma que los demás…
Falta de acuerdo. Los premios individuales nunca dejan indiferente a nadie. Poquísimas veces un galardón de este tipo provoca el aplauso unánime de todos, sean expertos, periodistas o aficionados. Pero se da la paradoja de que, algunas veces, estos premios son para equipos enteros, como es el caso de la selección femenina de baloncesto, o en su día lo fue el Príncipe de Asturias de los Deportes para la Selección de fútbol campeona de Europa y del Mundo. Suele verse con malos ojos el hecho de que un deportista de equipo demuestre excesivo anhelo por conseguir premios individuales, porque se piensa que es egoísta, que mira más para él que para el objetivo colectivo propio de la disciplina que practica. Sin embargo, al intentar ser el mejor a título individual, su rendimiento mejorará el nivel de su equipo.
Por otro lado, los premios se otorgan, en ocasiones (es el caso del Príncipe de Asturias), a deportistas individuales o equipos enteros sin distinguir las diferencias. Tal y como hicimos en el último programa de Mundo Pelotudo, os preguntamos, primero, si creéis que los jurados deberían tener esto en cuenta: ¿Es malo que un deportista de equipo piense en premios individuales, o por el contrario le potencia a él y a sus compañeros? ¿Qué tiene más mérito, destacar de manera individual en un deporte colectivo o ser el mejor en una disciplina individual?
Además, os preguntamos por premios concretos: ¿Qué creéis que falla en la toma de decisiones sobre galardones como los premios LFP, que beneficiaron a un Real Madrid campeón de Europa cuando el ganador de la Liga española fue el Atlético, o en el Balón de Oro, que cada año tiene una forma distinta de medir al ganador?
Esperamos vuestras respuestas y reflexiones en:
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CORREO ELECTRÓNICO: mundopelotudo@gmail.com
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sábado, 10 de mayo de 2014
Mundo Pelotudo 3x21 - 10 de mayo de 2014
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sábado, 12 de abril de 2014
Mundo Pelotudo 3x19 - 12 de abril de 2014
Radiantes de felicidad os traemos el Mundo Pelotudo vuestro de cada semana. Brilla el sol primaveral, nuestra musa Lidia Valentín gana campeonatos a pares, los oyentes nos dais material más que de sobra para rellenar la sección de participación ciudadana... Ángel Marbán y Luis Tejo estamos que nos salimos de contentos. Por eso, aunque la actualidad semanal trae un par de noticias chugas, estamos que desbordamos alegría. Así que le dedicamos el programa a la afición, que además es la gran protagonista de la Zona Mixta de esta semana. ¿Que de qué diablos estamos hablando? Pasad, escuchad y descubridlo...
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martes, 8 de abril de 2014
¿Cuál es la finalidad del deporte?
Como nuestros oyentes sabrán (y si no se lo contamos), hace poco Marta Domínguez fue absuelta por el Comité de Disciplina de la Federación Española de Atletismo por supuesto dopaje en el año 2009, fecha en la que se proclamó campeona mundial de los 3.000 metros obstáculos. Esta acusación partió de la Federación Internacional de Atletismo, pero una vez más se ha producido un “enfrentamiento” entre los organismos internacionales y nacionales en esta materia. Con los nuestros, otra vez, defendiendo a una atleta patria aun a riesgo de que quedemos ante la opinión pública internacional como poco menos que drogadictos, cuando vamos por ahí diciendo que tenemos “tolerancia cero” con el dopaje.
Sin embargo, este no es exactamente el caso que pretendíamos exponer esta vez. Algunos pelotudos, como Ángel Marbán, si bien hemos argumentado en varias ocasiones que nos parece que el dopaje cada vez es más fuerte en determinados deportes porque se “necesita” ante la creciente presión por obtener resultados deportivos y un espectáculo que en cada competición supere a la anterior cuando esto no es posible, e incluso hemos defendido que el revisar casos de dopaje de hace años en base a reglas nuevas para pillar a gente que se dopaba hace décadas nos parece aberrante, tampoco somos ajenos a una realidad en este país: no tenemos tolerancia cero con el dopaje.
Dicho esto, y discutiendo con gente amiga de este programa, surgió una duda existencial a la hora de hablar del caso: ¿Cuál es la finalidad de un deporte? En este caso, ¿cuál es la finalidad del atletismo?
Está claro que si un atleta (Marta Domínguez en este caso) se dopó (no lo sabemos, es un suponer, no está demostrado) para ganar un campeonato lo hizo para ser mejor que los demás, para obtener un resultado positivo. Pero, realmente, ¿qué busca Marta Domínguez cuando practica deporte?
Según un amigo, la finalidad, en este caso, del atletismo como disciplina deportiva es “buscar los límites del ser humano”. En velocidad, por ejemplo, se dice que Usain Bolt es el ser humano del futuro porque sus récords han sido demasiado brutales en relación con los que ya había. Se ha adelantado varias décadas. Pero quizá (y esto es lo que piensa Ángel Marbán), Usain Bolt no está pensando en encontrar los límites del ser humano cuando corre. Quizá sólo piensa en divertirse. O en ser el mejor de su época. O el mejor de la historia. O quizá, simplemente, busca la fama. O el dinero…
De hecho, algunos deportes no podrían ser lo que son sin el dinero. Por eso no le parece a Ángel Marbán aberrante que se diga (lo piensa) que el fútbol, más que un deporte, es un negocio. Y no lo dice en sentido peyorativo. Porque también piensa que sin la publicidad, sin las televisiones, sin la fama de los futbolistas, el deporte en sí no tendría posibilidades de ser tan atractivo como lo es a los ojos del público. No habría dinero para tanta cámara, repetición súper lenta, imagen en HD, estadios inmensos con ambientes emocionantes…
Por eso, quizá, la finalidad de un deportista pueda ser la fama y eso no pueda criticarse desde un punto de vista de falta de ética. Por eso, quizá, si no se fuese tan estricto con el dopaje, si el discurso no fuera tan hipócrita, siendo capaz de señalar con el dedo, por un lado, a todo el que come un picogramo de carne en mal estado por pura casualidad y por otro reclamando de forma subliminal que en cada competición el ser humano haga más de lo que realmente puede hacer porque si no no se genera dinero, el dopaje, visto como complemento energético de ayuda para llegar a límites imposibles de llegar de forma natural, no se vería como ahora.
¿Cuál es el límite del tenis, entonces? ¿Ser el más técnico con la raqueta? ¿Y el de la natación?
Sin embargo, este no es exactamente el caso que pretendíamos exponer esta vez. Algunos pelotudos, como Ángel Marbán, si bien hemos argumentado en varias ocasiones que nos parece que el dopaje cada vez es más fuerte en determinados deportes porque se “necesita” ante la creciente presión por obtener resultados deportivos y un espectáculo que en cada competición supere a la anterior cuando esto no es posible, e incluso hemos defendido que el revisar casos de dopaje de hace años en base a reglas nuevas para pillar a gente que se dopaba hace décadas nos parece aberrante, tampoco somos ajenos a una realidad en este país: no tenemos tolerancia cero con el dopaje.
Dicho esto, y discutiendo con gente amiga de este programa, surgió una duda existencial a la hora de hablar del caso: ¿Cuál es la finalidad de un deporte? En este caso, ¿cuál es la finalidad del atletismo?
Está claro que si un atleta (Marta Domínguez en este caso) se dopó (no lo sabemos, es un suponer, no está demostrado) para ganar un campeonato lo hizo para ser mejor que los demás, para obtener un resultado positivo. Pero, realmente, ¿qué busca Marta Domínguez cuando practica deporte?
Según un amigo, la finalidad, en este caso, del atletismo como disciplina deportiva es “buscar los límites del ser humano”. En velocidad, por ejemplo, se dice que Usain Bolt es el ser humano del futuro porque sus récords han sido demasiado brutales en relación con los que ya había. Se ha adelantado varias décadas. Pero quizá (y esto es lo que piensa Ángel Marbán), Usain Bolt no está pensando en encontrar los límites del ser humano cuando corre. Quizá sólo piensa en divertirse. O en ser el mejor de su época. O el mejor de la historia. O quizá, simplemente, busca la fama. O el dinero…
De hecho, algunos deportes no podrían ser lo que son sin el dinero. Por eso no le parece a Ángel Marbán aberrante que se diga (lo piensa) que el fútbol, más que un deporte, es un negocio. Y no lo dice en sentido peyorativo. Porque también piensa que sin la publicidad, sin las televisiones, sin la fama de los futbolistas, el deporte en sí no tendría posibilidades de ser tan atractivo como lo es a los ojos del público. No habría dinero para tanta cámara, repetición súper lenta, imagen en HD, estadios inmensos con ambientes emocionantes…
Por eso, quizá, la finalidad de un deportista pueda ser la fama y eso no pueda criticarse desde un punto de vista de falta de ética. Por eso, quizá, si no se fuese tan estricto con el dopaje, si el discurso no fuera tan hipócrita, siendo capaz de señalar con el dedo, por un lado, a todo el que come un picogramo de carne en mal estado por pura casualidad y por otro reclamando de forma subliminal que en cada competición el ser humano haga más de lo que realmente puede hacer porque si no no se genera dinero, el dopaje, visto como complemento energético de ayuda para llegar a límites imposibles de llegar de forma natural, no se vería como ahora.
¿Cuál es el límite del tenis, entonces? ¿Ser el más técnico con la raqueta? ¿Y el de la natación?
sábado, 1 de marzo de 2014
Mundo Pelotudo 3x16 - 1 de marzo de 2014
Tras una semanita de ausencia, volvemos a toda la velocidad de un Fórmula 1 con la actualidad polideportiva más curiosa, divertida... y fresquita: nos subimos a las cumbres de las más altas montañas y nos planteamos hasta qué punto los deportes de invierno son elitistas. Todo esto y mucho más, con Luis Tejo y Ángel Marbán, en una hora de programa que puedes escuchar con un golpe de ratón. ¿A qué esperas?
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martes, 11 de febrero de 2014
Alfred Hajos, pionero olímpico, multideportista y arquitecto
Hoy vamos a recordar una figura muy trascendente del mundo del deporte. Y más concretamente, del mundo olímpico. Porque la semana pasada mencionamos en nuestra Time Machine al húngaro Alfred Hajos, que tuvo el honor de ser el primer campeón olímpico en la disciplina de la natación. Pese a que el hombre “le daba” a muchos más deportes…
Alfred Hajos nació en Budapest el 1 de febrero de 1878, y lo hizo bajo el nombre de Arnold Guttmann. Si después se cambió el nombre fue, precisamente, por su afición por el agua. A los 13 años tomó contacto con el medio acuático en un puerto del Danubio. Su padre se ahogaba en el famoso río y el chico no lo dudó, y se lanzó a salvarle. Fue entonces cuando se dio cuenta de sus dotes innatas para la natación.
Posteriormente decidió dedicarse a ese deporte y tomó el nombre de Hajos (marinero en húngaro) para parecer “más húngaro”. Algo así como un pseudónimo para su carrera profesional. Con 18 años luchó mucho para poder participar en las primeras Olimpiadas de la historia, las de 1896 en Atenas.
Antes, ya había dado muestras de su talento y su proyección siendo campeón de Europa en los 100 metros estilo libre en los años 1895 y 1896. Para el año de las olimpiadas estudiaba arquitectura en la Universidad Politécnica de Budapest, y no le resultó fácil conseguir el permiso del centro para poder viajar hasta Grecia, ya que al ser los primeros Juegos de la historia aún no tenían la notoriedad suficiente como para ser centro de atención del mundo en el plano social.
En los juegos de 1896, las pruebas de natación tuvieron lugar en el mar Mediterráneo, en la bahía de Zea, y Hajos ganó las dos primeras medallas de oro de la natación olímpica. Algo histórico, tanto por tratarse del primer gran nadador olímpico como por el hecho de tener que competir en unas aguas de temperatura entre 10 y 13 grados centígrados y con olas de 4 metros.
Concretamente, Hajos ganó en los 100 metros libres, con un tiempo de un minuto y veintidós segundos, y los 1.200 metros libres con una marca de dieciocho minutos y veintidós segundos. Hájos quería ganar también los 500 metros libres, pero se disputaban justo al acabar la prueba de los 100 libres y justo antes de los 1200 libres. El físico no daba para tanto.
De hecho, antes de nadar en la prueba de los 1200 metros se embadurnó todo el cuerpo con una gruesa capa de grasa para protegerse del frío. Al terminar la prueba, confesó que lo había pasado realmente mal: “Mis ganas por sobrevivir eran muy superiores al deseo de ganar”.
Tras su éxito, durante la cena en honor a los campeones el Príncipe Constantino de Grecia le preguntó: ¿Dónde ha aprendido a nadar tan bien? “En el agua”, fue la respuesta del húngaro.
Hajos destacó también en atletismo, disciplina en la que logró ser campeón de Hungría en los 100 metros lisos, los 400 metros vallas y en lanzamiento de disco en 1898. Por si fuera poco, jugó como delantero de fútbol en algunos equipos de su país, entre los años 1901 y 1903.
En el plano laboral destacó como arquitecto para instalaciones deportivas. Se presentó a un concurso de arte arquitectónico de cara a los Juegos Olímpicos de París 1924, logrando un meritorio segundo puesto con un plan para construir un estadio. Su construcción más famosa fue el complejo de natación de Budapest, que lleva su nombre y se sitúa en Margitsziget, una isla del Danubio. Esta instalación ha sido sede de los Europeos de natación de 1958 y 2006.
En 1953, el Comité Olímpico Internacional otorgó a Alfréd Hajós el diploma al mérito olímpico. También es miembro del Hall of Fame Internacional de Natación, y en 1981 también se le hizo miembro del Hall of Fame Internacional de Deportistas Judíos. Sin duda, todo un personaje del mundo del deporte.
sábado, 1 de febrero de 2014
Mundo Pelotudo 3x13 - 1 de febrero de 2014
Atención, oídos sensibles: el programa de hoy es uno de los más futboleros de los últimos tiempos. No es para menos, con el exitazo que está siendo la Pantufla de Oro. ¿No sabes qué es? Ay, insensato... Ángel Marbán y Luis Tejo te lo cuentan, como te cuentan también las últimas novedades del hockey sobre hierba, del tenis, del atletismo o incluso del judo. Ya sabes: en la variedad está la diversión. Y si la variedad es de deportes, mucho mejor.
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viernes, 24 de enero de 2014
Batallitas: los Finlandeses Voladores
La historia que contamos en el último programa tiene que ver con el atletismo, una disciplina que ha dado muchas anécdotas y grandes deportistas a lo largo de la historia. Y en este campo hasta un país poco destacado en deportes como es Finlandia tiene alguna historia que contar: la de los conocidos como ‘Flying Finns’, o Finlandeses Voladores.
¿Quiénes eran estos sujetos? Pues ni más ni menos que cuatro atletas que dominaron las distancias del fondo y del medio fondo de forma autoritaria en los años '20 del siglo pasado. Sus nombres: Paavo Nurmi, Ville Ritola, Albin Stenroos y Hannes Kolehmainen.
Todos fueron muy, muy buenos. Pero las crónicas colocan a Nurmi como el mejor de todos. De hecho, Paavo Nurmi está considerado como el mejor deportista que jamás haya dado Finlandia al mundo. También se le considera el mejor, o al menos uno de los mejores deportistas olímpicos de todos los tiempos, ya que ganó nueve medallas de oro y tres de plata en su carrera. Sólo Michael Phelphs ha podido superarle hace bien poco. Como ejemplo de su dominio y potencia de la disciplina podemos destacar que, por ejemplo, ganó la medalla de oro en la distancia de los 1.500 metros en los Juegos Olímpicos de París 1924 y sólo 26 minutos después se impuso de igual forma en los 5000 metros. Justamente en esos Juegos, de las cinco carreras que disputó en seis días, ganó todas.
Durante su carrera estableció 20 récords mundiales y aún podría haber hecho más, ya que no se le permitió participar en los Juegos de Los Ángeles en 1932 porque recibió dinero para competir y se le consideró profesional. Nurmi, que disputó los Juegos de 1920, 1924 y 1928, fue el encargado de encender la llama olímpica en Helsinki en la edición olímpica de 1952 y al morir fue honrado con funerales de estado.
Algo menos exitoso pero igualmente impresionante fue el curriculum de Ville Ritola. Ganó cinco medallas de oro y tres de plata durante la década de los veinte, compitiendo en las categorías en las que Nurmi no participaba en su mayor parte. Impuso también varios récords mundiales de la época. Disputó los Juegos de 1924 y 1928, pero fuera de las citas olímpicas tenía una curiosa manía: sólo participaba en campeonatos de Estados Unidos, país donde residía tras emigrar en su juventud, y nunca en Finlandia.
El tercer finlandés volador fue Hannes Kolehmainen, atleta considerado el precursor de esta generación magnífica y de cuya muerte se cumplieron 48 años el pasado 11 de enero, día del último programa. Su época dorada tendría lugar un poco antes que la de Nurmi o Ritola. Ganó tres medallas de oro en los Juegos de Estocolmo 1912, en 5.000, 10.000 y en la maratón, además de una plata en el Cross County por equipos. Procedía de una familia de tradición deportiva y aunque se sentía finlandés, su país pertenecía a Rusia por aquella época, de modo que sus triunfos se celebraron izando la bandera de ese país.
Nuestro cuarto protagonista, Albin Stenroos, fue el menos laureado de los cuatro, aunque no por ello tuvo una carrera poco exitosa. Ganó la plata en cross por equipos y el bronce en los 10.000 metros de los juegos de Estocolmo en 1912. En París 1924 ganaría el oro en la maratón, con más de 6 minutos de ventaja sobre el segundo. Toda una generación de excelentes atletas.
¿Quiénes eran estos sujetos? Pues ni más ni menos que cuatro atletas que dominaron las distancias del fondo y del medio fondo de forma autoritaria en los años '20 del siglo pasado. Sus nombres: Paavo Nurmi, Ville Ritola, Albin Stenroos y Hannes Kolehmainen.
Todos fueron muy, muy buenos. Pero las crónicas colocan a Nurmi como el mejor de todos. De hecho, Paavo Nurmi está considerado como el mejor deportista que jamás haya dado Finlandia al mundo. También se le considera el mejor, o al menos uno de los mejores deportistas olímpicos de todos los tiempos, ya que ganó nueve medallas de oro y tres de plata en su carrera. Sólo Michael Phelphs ha podido superarle hace bien poco. Como ejemplo de su dominio y potencia de la disciplina podemos destacar que, por ejemplo, ganó la medalla de oro en la distancia de los 1.500 metros en los Juegos Olímpicos de París 1924 y sólo 26 minutos después se impuso de igual forma en los 5000 metros. Justamente en esos Juegos, de las cinco carreras que disputó en seis días, ganó todas.
Durante su carrera estableció 20 récords mundiales y aún podría haber hecho más, ya que no se le permitió participar en los Juegos de Los Ángeles en 1932 porque recibió dinero para competir y se le consideró profesional. Nurmi, que disputó los Juegos de 1920, 1924 y 1928, fue el encargado de encender la llama olímpica en Helsinki en la edición olímpica de 1952 y al morir fue honrado con funerales de estado.
El tercer finlandés volador fue Hannes Kolehmainen, atleta considerado el precursor de esta generación magnífica y de cuya muerte se cumplieron 48 años el pasado 11 de enero, día del último programa. Su época dorada tendría lugar un poco antes que la de Nurmi o Ritola. Ganó tres medallas de oro en los Juegos de Estocolmo 1912, en 5.000, 10.000 y en la maratón, además de una plata en el Cross County por equipos. Procedía de una familia de tradición deportiva y aunque se sentía finlandés, su país pertenecía a Rusia por aquella época, de modo que sus triunfos se celebraron izando la bandera de ese país.
Nuestro cuarto protagonista, Albin Stenroos, fue el menos laureado de los cuatro, aunque no por ello tuvo una carrera poco exitosa. Ganó la plata en cross por equipos y el bronce en los 10.000 metros de los juegos de Estocolmo en 1912. En París 1924 ganaría el oro en la maratón, con más de 6 minutos de ventaja sobre el segundo. Toda una generación de excelentes atletas.
sábado, 11 de enero de 2014
Mundo Pelotudo 3x11 - 11 de enero de 2014
No queríamos creerlo, pero al final pasó: Dani Collado, la tercera pata del trípode pelotudo, tuvo que volverse a las Filipinas. ¿Cómo se las apañarán Ángel Marbán y Luis Tejo para sacar adelante el programa ellos solos? Con mucho cuidado, esforzándose cual finlandeses en una maratón, sorteando obstáculos como pilotos de rallies, sudando como cualquier otro de los muchos protagonistas de la hora semanal de radio polideportiva. Además, con premio: esta semana desvelamos al ganador de la encuesta al mejor deportista del año 2013. ¿Quién será? Sólo necesitas un clic para descubrirlo.
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sábado, 4 de enero de 2014
Mundo Pelotudo 3x10 - 4 de enero de 2014
Empezamos 2014 a lo grande: os traemos un programa de duración XXL muy fresquito, con mucho hielo y nieve, ideal para estas fechas. Disfrutad de la última presencia de Dani Collado en vivo y en directo antes de volverse a Filipinas, de las reflexiones polideportivas sobre la justicia y la igualdad en la competición de Ángel Marbán, de los sudores fríos en los fogones con las mil músicas de Luis Tejo... e incluso del toque femenino de Anita González, que nunca viene mal. Una hora y pico de la radio más divertida de todos los deportes... incluido el fútbol.
sábado, 21 de diciembre de 2013
Mundo Pelotudo 3x08 - 21 de diciembre de 2013
A sólo tres días de empezar las Navidades, Ángel Marbán le promete turrón y amor a Daniel Collado en el regreso de éste a casa para disfrutar de las fiestas en familia y, de paso, 'pelotudear' c on un programa especial. Pero antes, una ración de deporte y cine en el noveno acto de la temporada. Luis Tejo pide participación a los oyentes. Hablamos de fútbol, balonmano, hockey patines, bobsleigh y hasta golf, en un programa eminentemente femenino. Florence Griffith nos rasga con sus uñas y Ángel intenta arreglar el caótico mundo del balonpié. ¿Te lo vas a perder?
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sábado, 16 de noviembre de 2013
Mundo Pelotudo 3x04 - 16 de noviembre de 2013
Los Estados Unidos, ese gran país lleno de leyes absurdas, son la principal fuente de inspiración para nuestro programa de hoy. Que, hemos de avisarlo, ha quedado bastante futbolero, aunque tiene su justificación: Ángel Marbán ha sido capaz de mezclar el noble arte del balompié con la literatura y con las reivindicaciones políticas, al igual que Daniel Collado ha conseguido el imposible de juntar balonmano y Cine. ¿Y Luis Tejo? Ahí en medio, repartiendo juego cual colocador de voleibol, nuestro deporte del día. Todo eso, en una hora de radio de escucha obligada.
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miércoles, 23 de octubre de 2013
¿Quién fue Emil Zátopek? Os lo contamos
Su carrera comenzó por obligación, ya que no le gustaba nada correr. A sus 19 años trabajaba en las fábricas de calzados Bata, empresa que patrocinaba cada año una carrera en la que le obligaron a competir. Y para su sorpresa, quedó segundo y “picado” por el gusanillo de ser el mejor. Aun así, sus inicios en el mundo del atletismo fueron duros. En una Checoslovaquia ocupada por los nazis, Zátopek entrenaba cuando podía. No fue hasta después de la guerra cuando ingresó en el ejército de su país, algo que le valió para tener libertad para entrenarse de forma más profesional.
Y vaya si se hizo profesional. En 1953 sus entrenamientos consistían en hacer en un mismo día 100 repeticiones de 400 metros. En sus mejores días corría unas 1.000 horas anuales, 800 kilómetros al mes, o sea, bastante más de medio maratón diario. Casi nada.
Zátopek empezó su leyenda en los Campeonatos de Europa de 1946 en Oslo, donde fue quinto en los 5.000 metros. Dos años después, en los Juegos Olímpicos de Londres en 1948, ganó la medalla de oro en los 10.000 metros, estableciendo un nuevo récord olímpico con una marca de 29 minutos, 59 segundos y 6 centésimas, algo increíble en aquella época. Además, se llevó la plata en los 5.000 metros. Sin embargo, lo mejor estaba por llegar.
En la sección, aún sin nombre, sobre efemérides y momentos históricos del deporte, os hablamos sobre la vida y milagros de Emil Zátopek (Kopřivnice, 19 de septiembre de 1922 - Praga, 22 de noviembre de 2000). Este corredor de pruebas de fondo checoslovaco es una leyenda del atletismo mundial por sus logros deportivos y porque demostró una superioridad y una forma de correr muy poco habituales en su época. Fue un adelantado a su tiempo.
En Helsinki, en 1952, firmó una de las actuaciones más recordadas en la historia de unos Juegos Olímpicos, al ganar en una semana el oro en los 5.000, los 10.000 metros y el maratón. Y encima era el primer maratón que corría en su carrera, llevándoselo de calle. Sólo tuvo problemas para ganar en el 5.000, en una de las mejores carreras que se recuerdan. Por si fuera poco, sólo unas horas después, en esas mismas Olimpiadas, su esposa, Dana Zatopkova, añadió una cuarta medalla de oro a la colección del matrimonio en jabalina. Zátopek se convirtió en una celebridad en Checoslovaquia y llegó al rango de coronel del ejército.
Se retiró en 1958 corriendo el Cross Internacional de San Sebastián, asolado por problemas físicos. Su vida dio un giro cuando apoyó las reformas aperturistas que pretendieron imponerse en Checoslovaquia en 1968, y que acabaron con la invasión del país por parte del ejército Soviético en la llamada “Primavera de Praga”. Zátopek fue expulsado del ejército y cayó en desgracia socialmente, hasta el punto de trabajar como barrendero para poder sobrevivir.
De carácter amistoso, siempre querido por la gente, se puede decir de él que le regaló una de sus medallas de oro a Ron Clarke, fondista australiano amigo suyo que nunca pudo ganar una presea en unos Juegos, simplemente por considerar que “se la merecía”. Murió en el año 2000, cuando hacía ya tiempo que su figura había vuelto a ser muy querida en la República Checa tras la caída del Comunismo.
Y vaya si se hizo profesional. En 1953 sus entrenamientos consistían en hacer en un mismo día 100 repeticiones de 400 metros. En sus mejores días corría unas 1.000 horas anuales, 800 kilómetros al mes, o sea, bastante más de medio maratón diario. Casi nada.
Zátopek empezó su leyenda en los Campeonatos de Europa de 1946 en Oslo, donde fue quinto en los 5.000 metros. Dos años después, en los Juegos Olímpicos de Londres en 1948, ganó la medalla de oro en los 10.000 metros, estableciendo un nuevo récord olímpico con una marca de 29 minutos, 59 segundos y 6 centésimas, algo increíble en aquella época. Además, se llevó la plata en los 5.000 metros. Sin embargo, lo mejor estaba por llegar.
En Helsinki, en 1952, firmó una de las actuaciones más recordadas en la historia de unos Juegos Olímpicos, al ganar en una semana el oro en los 5.000, los 10.000 metros y el maratón. Y encima era el primer maratón que corría en su carrera, llevándoselo de calle. Sólo tuvo problemas para ganar en el 5.000, en una de las mejores carreras que se recuerdan. Por si fuera poco, sólo unas horas después, en esas mismas Olimpiadas, su esposa, Dana Zatopkova, añadió una cuarta medalla de oro a la colección del matrimonio en jabalina. Zátopek se convirtió en una celebridad en Checoslovaquia y llegó al rango de coronel del ejército.
Se retiró en 1958 corriendo el Cross Internacional de San Sebastián, asolado por problemas físicos. Su vida dio un giro cuando apoyó las reformas aperturistas que pretendieron imponerse en Checoslovaquia en 1968, y que acabaron con la invasión del país por parte del ejército Soviético en la llamada “Primavera de Praga”. Zátopek fue expulsado del ejército y cayó en desgracia socialmente, hasta el punto de trabajar como barrendero para poder sobrevivir.
De carácter amistoso, siempre querido por la gente, se puede decir de él que le regaló una de sus medallas de oro a Ron Clarke, fondista australiano amigo suyo que nunca pudo ganar una presea en unos Juegos, simplemente por considerar que “se la merecía”. Murió en el año 2000, cuando hacía ya tiempo que su figura había vuelto a ser muy querida en la República Checa tras la caída del Comunismo.
sábado, 19 de octubre de 2013
Mundo Pelotudo 3x01 - 19 de octubre de 2013
Consideramos que tres meses de vacaciones son suficientes y que es nuestro deber volver a dar guerra. Ángel Marbán y Luis Tejo arrancan la tercera temporada de Mundo Pelotudo con cosas como la competición más cansada del mundo, las propiedades mágicas y milagrosas del zumo de cebada, los eternos jaleos en el atletismo español, y hasta una sección nueva para la que aún no tenemos nombre (¿qué nos sugieres?). A Daniel Collado le hemos dado descanso, porque en Filipinas vive en un jet lag permanente, pero no os preocupéis, que volverá. Lo de hoy es sólo el principio.
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sábado, 22 de junio de 2013
Mundo Pelotudo 2x33 - 22 de junio de 2013
¿Creíais que Mundo Pelotudo había llegado al límite de su frikismo? Qué equivocados estabais... ¡el Campeonato de Europa de Armas Prehistóricas invade las ondas! ¡Lanzas, flechas y azagayas para todos! Además, baloncesto anillado, broncas atléticas, la triste historia del Salamanca y la ristra habitual de contenidos fantabulosos en las voces de Daniel Collado, Ángel Marbán y Luis Tejo. ¡Escúchalo, por Esparta! ¡Aú!
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sábado, 25 de mayo de 2013
Mundo Pelotudo 2x29 - 25 de mayo de 2013
Finalmente le tocó a Ángel Marbán sufrir la peor de las resacas de la final copera, aunque Luis Tejo y Ana González no se ensañaran en exceso con él por la derrota vikinga. En un programa cargado de atletismo por todos lados y en todos los sentidos, os traemos la carga habitual de contenidos pelotudos: Viajes al pasado, chicles de valor incalculable, huelgas baloncestísticas, líos variados y una hora de deporte y entretenimiento a muchos nudos de intensidad. Ni la bella Yelena Isinbayeba se pierde el programa número 29 de este dodecaedro deportivo, en el que descubrimos que tenemos audiencia hasta en las remotas Argentinas. Pasa y escucha...
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miércoles, 3 de abril de 2013
Nacionalizar deportistas: pros y contras
Hablábamos hace un par de semanas, de pasada, de las nacionalizaciones en el deporte, y le dimos a Ángel Marbán una idea sobre el tema para la Zona Mixta del último programa. Se trata de un tema complejo, ya que nacionalizarse como miembro de otro país o, en caso contrario, "adoptar" deportistas de otras nacionalidades como nuestros no siempre se hace por el mismo motivo.
Hay causas más que justificadas. Deportistas cuya familia, por haber desempeñado su carrera deportiva en España o, simplemente, porque residen en nuestro país por otros motivos, se crían como uno más y acaban sintiendo la nacionalidad española como suya. Otros que llegan muy jóvenes procedentes de sus países de origen y, llegado un punto en el que están tan cómodos y tan adaptados, acaban quedándose y nacionalizándose. Los hay que buscan un mayor rendimiento deportivo, ya que proceden de países con menos recursos y creen que pueden llegar más lejos en su disciplina compitiendo para España (o para el país que se nacionalicen). Y los hay incluso que persiguen motivos puramente logísticos.
El caso de los futbolistas, por ejemplo, tiene poco que ver con el sentimiento de pertenencia. La inmensa mayoría se nacionalizan porque al hacerse europeos no cuentan como extranjeros en la plantilla, y así le dan mayor margen de acción a sus clubes a la hora de fichar extracomunitarios, que ya sabéis que hay un tope máximo en los equipos. Esto es un mero truco para evitar la norma, ya que las Selecciones nacionales casi nunca se aprovechan de ello. (Incluso a veces los clubes exigen, por contrato, que los futbolistas se nacionalicen).
Sólo en casos de jugadores que creen que no van a ser convocados nunca con sus Selecciones, éstos aceptan jugar, en este caso, con España (casos como los de Donato, Catanha o más recientemente Pernía o Senna). Es complicado (aunque la evolución de la sociedad cada vez lo permite más) ver casos como, por ejemplo, los de Thiago Alcántara, que pudo elegir Brasil pero eligió España porque, realmente, él se ha criado aquí. ¿Quién es nadie para decirle a alguien que lleva toda la vida en este país que no es español? Sin embargo, podría haber decidido no serlo. Algo muy parecido pasa con Bojan.
Cada persona lo hace por unos motivos. En fútbol se tienen más en cuenta las posibilidades de jugar a nivel internacional o no. En algunos casos, de ganar más títulos (Özil, o de eso le acusan) o bien de sentimiento de pertenencia a un país (Altintop, que nació en Alemania pero se siente turco). En atletismo suele ser por ganar recursos a nivel de desarrollo deportivo. También por deseo de las Federaciones de ser competitivas en disciplinas en las que no se despunta ni se despuntaría por motivos de poca tradición (de ahí el caso del béisbol). ¿Qué hacemos entonces?
¿Es admisible impedir nacionalizarse a alguien? Pensándolo fríamente va en contra de cualquier valor solidario, de libertad y de igualdad. Si nuestra sociedad habla continuamente de eliminar las diferencias entre nosotros, incluso, utópicamente, de que "no haya países", ¿por qué debemos molestarnos por el hecho de que alguien que no ha nacido en nuestro país juegue defendiendo nuestros colores? Precisamente, el deporte pretende fomentar la igualdad entre personas y el compañerismo. No parece que prohibir sea la mejor solución.
Sin embargo, no hay que ser hipócritas, y mucha gente aún es reticente a ver a un deportista que no es de su país compitiendo. Los hay que no se declaran conservadores de mentalidad y que, sin embargo, se ven incapaces de sentir la misma pasión o emocionarse de la misma forma si aquel a quien han de animar "no es español". En deportes colectivos, ese sentimiento, de forma general, no aflora porque suele ser sólo un jugador el que constituye la excepción (vuelvo al ejemplo de Senna y la Selección campeona de la Eurocopa 2008, o Talant Dujshebaev en balonmano). Pero, ¿y si fueran todos? ¿Tendría el mismo mérito conseguir éxitos? Con el béisbol, muchos no sienten que sea España ese equipo que jugó hace algunos días.
¿Limitamos las nacionalidades, entonces? ¿Máximo cuántas? ¿Y si son por causas justificables, admitimos más del máximo?
Tiene pinta de que, más que una legislación en sí, lo que necesita el asunto es sentido común y ser capaces de analizar cada caso de forma individual, primando no el sentido de la ambición por lograr éxitos a cualquier precio, sino de igualdad entre personas y el fomento de la rivalidad sana en el deporte entre países.
Hay causas más que justificadas. Deportistas cuya familia, por haber desempeñado su carrera deportiva en España o, simplemente, porque residen en nuestro país por otros motivos, se crían como uno más y acaban sintiendo la nacionalidad española como suya. Otros que llegan muy jóvenes procedentes de sus países de origen y, llegado un punto en el que están tan cómodos y tan adaptados, acaban quedándose y nacionalizándose. Los hay que buscan un mayor rendimiento deportivo, ya que proceden de países con menos recursos y creen que pueden llegar más lejos en su disciplina compitiendo para España (o para el país que se nacionalicen). Y los hay incluso que persiguen motivos puramente logísticos.
El caso de los futbolistas, por ejemplo, tiene poco que ver con el sentimiento de pertenencia. La inmensa mayoría se nacionalizan porque al hacerse europeos no cuentan como extranjeros en la plantilla, y así le dan mayor margen de acción a sus clubes a la hora de fichar extracomunitarios, que ya sabéis que hay un tope máximo en los equipos. Esto es un mero truco para evitar la norma, ya que las Selecciones nacionales casi nunca se aprovechan de ello. (Incluso a veces los clubes exigen, por contrato, que los futbolistas se nacionalicen).
Sólo en casos de jugadores que creen que no van a ser convocados nunca con sus Selecciones, éstos aceptan jugar, en este caso, con España (casos como los de Donato, Catanha o más recientemente Pernía o Senna). Es complicado (aunque la evolución de la sociedad cada vez lo permite más) ver casos como, por ejemplo, los de Thiago Alcántara, que pudo elegir Brasil pero eligió España porque, realmente, él se ha criado aquí. ¿Quién es nadie para decirle a alguien que lleva toda la vida en este país que no es español? Sin embargo, podría haber decidido no serlo. Algo muy parecido pasa con Bojan.
Cada persona lo hace por unos motivos. En fútbol se tienen más en cuenta las posibilidades de jugar a nivel internacional o no. En algunos casos, de ganar más títulos (Özil, o de eso le acusan) o bien de sentimiento de pertenencia a un país (Altintop, que nació en Alemania pero se siente turco). En atletismo suele ser por ganar recursos a nivel de desarrollo deportivo. También por deseo de las Federaciones de ser competitivas en disciplinas en las que no se despunta ni se despuntaría por motivos de poca tradición (de ahí el caso del béisbol). ¿Qué hacemos entonces?
¿Es admisible impedir nacionalizarse a alguien? Pensándolo fríamente va en contra de cualquier valor solidario, de libertad y de igualdad. Si nuestra sociedad habla continuamente de eliminar las diferencias entre nosotros, incluso, utópicamente, de que "no haya países", ¿por qué debemos molestarnos por el hecho de que alguien que no ha nacido en nuestro país juegue defendiendo nuestros colores? Precisamente, el deporte pretende fomentar la igualdad entre personas y el compañerismo. No parece que prohibir sea la mejor solución.
Sin embargo, no hay que ser hipócritas, y mucha gente aún es reticente a ver a un deportista que no es de su país compitiendo. Los hay que no se declaran conservadores de mentalidad y que, sin embargo, se ven incapaces de sentir la misma pasión o emocionarse de la misma forma si aquel a quien han de animar "no es español". En deportes colectivos, ese sentimiento, de forma general, no aflora porque suele ser sólo un jugador el que constituye la excepción (vuelvo al ejemplo de Senna y la Selección campeona de la Eurocopa 2008, o Talant Dujshebaev en balonmano). Pero, ¿y si fueran todos? ¿Tendría el mismo mérito conseguir éxitos? Con el béisbol, muchos no sienten que sea España ese equipo que jugó hace algunos días.
¿Limitamos las nacionalidades, entonces? ¿Máximo cuántas? ¿Y si son por causas justificables, admitimos más del máximo?
Tiene pinta de que, más que una legislación en sí, lo que necesita el asunto es sentido común y ser capaces de analizar cada caso de forma individual, primando no el sentido de la ambición por lograr éxitos a cualquier precio, sino de igualdad entre personas y el fomento de la rivalidad sana en el deporte entre países.
sábado, 23 de marzo de 2013
Mundo Pelotudo 2x23 - 23 de marzo de 2013
¿Qué plan de ocio tienes para Semana Santa? ¿Dar pedales? ¿Visitar museos? ¿Correr una maratón? ¿Ir a la cárcel, como en el monopoly? Mundo Pelotudo te ofrece eso y mucho más. Las voces de Ángel Marbán y Luis Tejo te traen la actualidad polideportiva más divertida, te resuelven dudas arbitrales y hasta apelan a tu espíritu patriótico para hacerte pensar. Qué mejor manera para preparar unas vacaciones.
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