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lunes, 19 de enero de 2015

Pantufla de Oro 2014: ¡Elige al futbolista más decepcionante del año!



Ya está aquí, ya llegó... ¡Una nueva edición de la Gala Pantufla de Oro! Mundo Pelotudo ha estado al tanto de la actualidad futbolera a lo largo de este último año natural, y fruto de la más concienzuda investigación, os trae una cuidadosa selección de candidatos para que votéis por el que creáis que ha sido el jugador más decepcionante de los últimos 12 meses.

Recordad que lo que se valora no es el peor jugador, sino el más decepcionante. Es decir, el que ha rendido por debajo de las posibilidades que se le atribuían, aquél de quien se esperaba mucho pero luego no ha hecho nada digno de su supuesto nivel. Para que os hagáis una idea, sabemos que, por ejemplo, Cristiano Ronaldo y Messi son capaces de marcar más de 40 goles por temporada, así que si se hubieran quedado sólo en 15 serían candidatos al premio. No hay criterios objetivos para medir la decepción de un jugador; por eso, para determinarlo, acudimos a la votación popular.

Esta vez son 15 los aspirantes a ganar la ansiada Pantufla de Oro, que, recordemos, el curso pasado recayó en los pies del portugués Fábio Coentrao. Son los siguientes:

  • Javier “Chicharito” Hernández (Real Madrid). Eterno suplente y eterno goleador en el Manchester United, llegó este año como delantero para el banquillo y para tener a alguien que metiera los goles que Morata no metía el año pasado cuando saliera quince minutos. Empezó bien, marcando contra el Deportivo y en algunos otros partidos, pero después su participación se ha esfumado. Más ahora que ha vuelto Jesé. Una contratación que hace pensar en que, otro año más, el Madrid no tiene un delantero de garantías en el banquillo por si Benzema tiene algún episodio demasiado largo de empanamiento.
  • Casemiro (Real Madrid). Mediocentro brasileño mitad talentoso-mitad recuperador. Su historia es extraña. Debutó con el Sao Paulo muy joven, despuntó de manera internacional y empezó a tener muchas novias. Pudo ir a muchos equipos europeos, pero al final se lo llevó el Madrid para meterle en el Castilla. Entonces dijo, textualmente, que a veces había que retroceder para luego avanzar más y se rumoreó que era un tipo tan inteligente que no quería quemar su progresión y prefería estar en un filial europeo que en un equipo grande de primeras. Hizo algunos partidos buenos la pasada pretemporada y se le apodó “el nuevo Mauro Silva”. Luego desapareció. A día de hoy está jugando, y muy bien, en el Oporto. Cecido. ¿Por qué? Cosas del Real Madrid.
  • Asier Illarramendi (Real Madrid). Firme promesa de la cantera de la Real Sociedad, el año pasado fue fichado como aprendiz y futuro sustituto de Xabi Alonso en un extraño intento de clonación por parte de los servicios fichajísticos del Real Madrid (no bastaba que fuese un mediocentro de futuro con características similares, sino que además era también vasco, de la Real y de pelo rubio). Costó 46 millones de euros, 11 más que Isco, el ‘Golden Boy’ de Europa en 2013. Vino con un ejército de amigotes de su pueblo para su presentación (les faltaron las birras y los torreznos) y apenas ha tenido continuidad. Se le acusa de blando y de fallar en citas importantes, además de contar en nómina con un abundante repertorio de pases de distintas clases, todos siempre hacia atrás. Podría ser el nuevo Gago. Se quedó fuera de la final de la Champions cuando era casi la única opción para dar entrada a Khedira medio lesionado, señal de la confianza que Ancelotti tiene en él.
  • Diego Ribas (Atlético de Madrid). Tras la excelente temporada que protagonizó de rojiblanco hace ya tres años, tanto el público del Manzanares como Simeone, quien le pidió expresamente, ansiaban su regreso. El club consiguió en el mercado invernal de la pasada temporada su cesión. Pero no consiguió recuperar su papel protagonista y su aportación, más allá de aquel golazo en Champions en el Camp Nou, fue bastante escasa.
  • Jan Oblak (Atlético de Madrid). Dirán algunos que es injusto meter en la categoría de “decepcionante” a un hombre que no ha podido demostrar su potencial. Ese, precisamente, es el motivo de la decepción de quien estaba llamado a sustituir a Courtois en la portería rojiblanca. Una inversión de 17 millones de euros, la más alta en la historia española para un guardameta, se saldó en todo 2014 con tres partidos jugados… y cuatro goles encajados.
  • Alessio Cerci (Atlético de Madrid). En Italia le consideraban (y aún tiene esa reputación) una de las más firmes esperanzas para que la Azzurra vuelva a tener éxito en el futuro. Tras un año sensacional en el Torino, vino al vigente campeón de liga como uno de los refuerzos estrella, por 16 millones de euros. Ni se adaptó a la ciudad ni se entendió con Simeone: cuatro meses, nueve partidos y un solo gol después, regresó a su país como parte de la repatriación de Fernando Torres. En principio, en calidad de cedido, pero parece difícil que vuelva al Calderón. No le echarán mucho de menos.
  • Thomas Vermaelen (Barcelona). En Bélgica le consideran uno de los centrales más importantes que han salido del país en los últimos años. En el Arsenal inglés era todo un mito, lo que justificó el desembolso de 10 millones de euros por su traspaso. Pero desde que ha aterrizado en Cataluña, aún no ha pisado el césped del Camp Nou. Las baldosas de la enfermería, sin embargo, se las conoce de memoria.
  • Douglas (Barcelona). Si le piden a cualquier aficionado culé que haga un repaso a la plantilla actual de su equipo, serán pocos, poquísimos, los que se acuerden de nombrar a este lateral brasileño que vino como presunto sustituto de Dani Alves y que, de momento, sólo ha disputado un partido en liga.
  • Marc-André Ter Stegen (Barcelona). Vino desde Alemania con la reputación de ser uno de los mejores porteros de Europa; de hecho, en 2012 le nombraron el guardameta más destacado de la Bundesliga. Desde 2011 no se perdía un solo partido. Doce millones de euros le llevaron a la Ciudad Condal. Pero una lesión de espalda y el chileno Claudio Bravo se cruzaron en su camino: a estas alturas aún no ha debutado.
  • Álvaro Negredo (Valencia). Cuando se marchó del Sevilla al Manchester City muchos pensaron que el madrileño iba para delantero estrella. Se quedó sin sitio tras un inicio fulgurante en la Premier y una posterior sequía goleadora que terminó en una larga lesión. A Valencia llegó lesionado pero en calidad de Mesías y nuevo Villa, y de momento sus números son más que discretos: Un gol en siete partidos y poca participación en el juego. Parece haberse contagiado de ese gafe que arrastran los delanteros españoles desde hace tiempo.
  • Isaac Cuenca (Deportivo de La Coruña). Nuestro amigo Sergio González-Gallego dice que, en realidad, toda la plantilla del Dépor podría entrar en la lista, pero que personalizar en él el fracaso colectivo no es mala idea. Se trata de otro de esos productos de la cantera del Barça que empieza arrasando y después se esfuma. Llegó a jugar mucho junto a los Messi, Pedro, Villa y compañía y tras lesionarse gravemente de la rodilla no ha vuelto a ser el mismo. Apenas jugó tres partidos cedido en el Ajax antes de lesionarse de nuevo y ahora trata de reencontrarse en el equipo gallego, pero su rendimiento esta temporada es un quiero y no puedo: dos goles en lo que llevamos de campeonato.
  • Gerard Deulofeu (Sevilla). Aquí tenemos el típico caso de niño talentoso-problemático. O eso dicen. La cosa es que algo debieron observar en el Barça, que se supone que da oportunidades a sus estrellas canteranas, para ver con buenos ojos su cesión al Everton, donde combinó golazos con suplencias, y ahora al Sevilla, donde se anunció su llegada como un crack. Juega más bien poco y no acaba de asentarse como titular. Ha debutado con la selección, pero después, nada. Se le sigue esperando. Apenas lleva dos goles en quince partidos como sevillista.
  • Iago Aspas (Sevilla). Un caso curioso. En general, la prensa que sigue al Sevilla comparte la misma opinión: Cuando sale lo hace prácticamente todo bien. El problema es que no juega. Emery no confía en este delantero gallego que despuntó en el Celta y que luego no pudo ganarse un sitio en el Liverpool. Otro ariete que iba para figura y aspirante al ataque de la selección y que no acaba de despegar. 78 minutos y cero goles en toda la Liga lo dicen todo.
  • Mounir El Hamdaoui (Málaga). Sin duda una de las decepciones más sonadas del año pasado. Delantero supuestamente talentoso procedente de la Fiorentina, holandés-marroquí, que nada más empezar su andadura en la ciudad andaluza le hizo tres goles al Rayo Vallecano. Tras ese gran debut, el chico se mostró poco comprometido, alternando lesiones con ausencias injustificables en los entrenamientos. Schuster se acabó hartando de su pasotismo y hasta se puso gordo. Apenas jugó seis partidos antes de regresar a Italia.
  • Alfreð Finnbogason (Real Sociedad). Uno de esos fichajes estrambóticos que hacen los equipos de la Liga española pensando que un tipo con nombre raro tiene que ser bueno por definición. Cumple el estereotipo de cazabombardero del área (rubiales alto y corpulento). Viene de hacer sus mejores números en el Heerenveen holandés, aunque procede de Islandia. Se pensaba que iba a ser el nuevo Kovacevic, pero le ha costado mucho adaptarse a España (lógico) y hasta diciembre no anotó su primer gol como jugador donostiarra: un doblete en Copa del Rey y ante el Oviedo, de Segunda B. En la Liga, de momento nada. Los delanteros de la cantera de la Real tienen que pasarlo muy bien cada vez que le ven por la tele.
Puedes votar a tu favorito por los cauces habituales: escribiéndonos a mundopelotudo@gmail.com, dejándonos un mensaje en nuestra página en Facebook, o en nuestra cuenta de Twitter... o, más fácilmente, eligiendo tu opción favorita en el formulario que encontrarás aquí abajo.

El plazo de votación está abierto hasta que acabe el jueves 12 de febrero de 2015.

martes, 16 de diciembre de 2014

Una reflexión sobre el fenómeno ultra en Mundo Pelotudo


En Mundo Pelotudo no podemos pasar por alto el tema de “la violencia en el fútbol” que ha salpicado la actualidad tras el asesinato de un tipo que decía ser hincha del Deportivo de la Coruña en Madrid. Y precisamente queremos tratar la cuestión porque se habla de “violencia en el fútbol y violencia en el deporte”, por parte de “aficionados del Atlético de Madrid y del Deportivo” en este caso concreto, algo con lo que Luis Tejo, autor del artículo “No es por el deporte”, que podéis leer en VAVEL y muy, muy recomendable, por cierto, no está nada de acuerdo.

Frente Atletico
Luis opina que los hechos acontecidos no tienen nada que ver con el deporte; Que los que los provocan son criminales que aprovechan el fútbol para sus fines, alejados del mismo y que les daría igual montarla en un estadio de fútbol o en cualquier otro sitio. Cree que la solución no es “echar al Frente Atlético del Calderón”, como supuestamente ha hecho el club rojiblanco, porque quienes la montan son una minoría dentro de un colectivo de miles de personas que van a animar al equipo sin más, y que se trata de una medida de postureo. Y también escribe que meter en la cárcel o disolver estos colectivos corresponde a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, no a los clubes, que no tienen nada que ver con estos asuntos.

Ángel está de acuerdo en que la existencia y las actuaciones de estos grupos violentos no son responsabilidad “del deporte”. Es verdad que a esta gente no le interesa el deporte y que lo utiliza como excusa, y es verdad también que les da lo mismo liarla dentro de un estadio de fútbol o en una manifestación, por ejemplo. Sin embargo, discrepa en varios puntos con el artículo de Luis.

Ultras Sur
Para empezar, el discurso que promulga que grupos o personas como las que protagonizaron los bochornosos incidentes del domingo pasado no representan ni a los equipos de los que dicen ser aficionados, ni tampoco al deporte en sí; Que “sólo son unos pocos” y que sus actos son aislados, es peligroso y de poca implicación. Se admite que la violencia no va de la mano del deporte, pero, nos guste o no, está junto al deporte. Se ha instalado en él y lo ha hecho fundamentalmente por tres motivos: La tremenda capacidad de exhibición publicitaria y autobombo que les ha proporcionado durante años, las facilidades que clubes, dirigentes y aficiones les han dado a la hora de permitirles cobijarse y hacerse fuertes en su mundo sin protestar, e incluso facilitándoles comodidades (cuartos en los estadios, merchandising, tiendas, cesión de entradas, viajes organizados, etc.). Y, además, la capacidad de generar dinero y de autofinanciarse que consiguen “vendiéndose” como seguidores acérrimos (venta de banderas, bufandas, etc.). El fútbol no les interesa como deporte, sí como plataforma para potenciarse.

Además, una afirmación que seguramente dolerá a mucha gente: Argumentar que sólo hay que actuar contra los pocos extremistas que existen en los grupos como el Frente Atlético o los Ultras Sur “cuando el resto sólo van a animar al equipo” es como pensar en una persona que acude a una manifestación junto a grupos antisistema o fascistas, canta consignas y participa de sus eslóganes y luego, cuando la lían, se aparta y dice que “él sólo ha ido a protestar”. Formar parte activa, de cualquier forma, de grupos de este tipo, tiene consecuencias. Si te mueves con ellos sabes que hay unos pocos descerebrados y sabes hasta dónde pueden llegar. Sabes a lo que te expones y sabes la imagen que se tiene de ellos. Si no te gusta y crees que eso no te representa, no te juntes con esa facción. Acude al estadio con el resto del público o monta una peña distinta. Puede ser injusto, pero dadas las extremas consecuencias de los hechos, las medidas también tienen que ser extremas.
 
Riazor Blues
En relación con esto último, tampoco vale decir que sólo esos pocos son violentos y que en el resto del fútbol no pasa nada. El fútbol no sólo les ha amparado y potenciado, sino que nos parece bien todo lo que hacen hasta que suceden cosas como las de hace algunas semanas. Es absolutamente normal en los estadios de fútbol que todo el público insulte al árbitro, a jugadores rivales, cante consignas como “mátalo”, intente descentrar al equipo visitante con cánticos de índole política o de valores cuestionables e incluso cosas peores. Si la gente no pita habitualmente cuando los Ultras Sur cantan canciones en las que un hincha del Atlético acaba con “un puñal clavado en el corazón” o en el que “hay que quemar el Nou Camp”, si en el Calderón se ha cantado “Illa Illa Illa, Juanito hecho papilla” o si en Sevilla hemos escuchado “Ea ea ea, Puerta se marea”, estamos sembrando la semilla de la violencia física con la violencia verbal. Y nadie dice nada. Sólo se silba a los ultras cuando pasan estas cosas. Si no, “son esos chicos que se tiran todo el partido animando, si no el fútbol sería un teatro”.

Los clubes no pueden disolver estos grupos radicales ni meter a sus integrantes en la cárcel, pero pueden cortarles el grifo y hay ejemplos que demuestran que lejos de irse a otro lado, se quedan colgados. Laporta echó a los Boixos Nois del Camp Nou y desde entonces apenas se les oye.

En fin, os pedimos opinión.

Mundo Pelotudo 4x07 - 13 de diciembre de 2014


Mundo Pelotudo 4x07 - 13 de diciembre de 2014
Tras una semana de ausencia, ya está aquí la nueva edición de tu podcast polideportivo favorito, ¡Mundo Pelotudo! Una hora de radio en la que te traemos la actualidad de todos los deportes (incluido un poco de fútbol) de la mano de Luis Tejo y Ángel Marbán

Esta semana te hacemos pensar sobre el fenómeno de los ultras y la violencia en el deporte, te recordamos la historia de un ciclista mítico como el Chava Jiménez, te recomendamos las apuestas más rentables, y mucho, mucho más. ¡No te lo pierdas!

Escúchanos aquí:

Haz clic para escuchar MUNDO PELOTUDO - PROGRAMA7

miércoles, 26 de noviembre de 2014

¿La "Operación Peineta" es buena para Madrid? ¿Y para el Atlético?


La cuestión de esta semana en nuestro podcast tiene que ver con la noticia sobre la concesión de La Peineta al Atlético de Madrid, un tema que no está nada claro y sobre el que os pedimos opinión.
 

La Peineta
Estado de las obras de La Peineta actualmente
Parece ser que esta semana se han reanudado las obras tras un mes paradas, ya que la empresa que las está llevando a cabo (FCC) pidió una revisión del contrato que tenía firmado con el Atlético de Madrid. Esto es consecuencia de la crisis económica, que ha provocado un derrumbe en materia de valores y precios en el mercado inmobiliario (los acuerdos económicos son de hace ya tantos años que no estaban actualizados), y también de la inseguridad jurídica que provoca toda la operación, que no acaba de arrancar de manera clara desde hace diez años.

En 2004, Ruiz Gallardón ideó un plan para transformar el ruinoso estadio en la sede de los hipotéticos Juegos Olímpicos de 2012. Para asegurar su uso posterior negoció un traslado por parte del Atlético, del Calderón a La Peineta. Los posteriores reveses olímpicos sufridos en 2012, 2016 y 2020 fueron provocando retrasos y paralizaciones en las obras, pese a que, supuestamente, esos acuerdos siguieran vigentes.

El acuerdo consistía, básicamente, en que el Atlético compraba La Peineta para transformarla en un estadio de vanguardia y a cambio sufragaba el enorme gasto vendiendo los terrenos del Calderón y la antigua fábrica de Mahou (previo acuerdo con la empresa cervecera) para levantar torres de pisos.

Sin embargo, los terrenos de La Peineta son públicos, lo que impedía, hasta esta semana, su venta. El Ayuntamiento se comprometió en su día a modificar la Ley urbanística para poder vender el estadio llegado el momento y, mientras tanto, firmó un acuerdo de concesión para que el club rojiblanco pudiera empezar las obras. Si esto no pasaba y eso impedía la venta, el club podía elegir entre recibir una indemnización que, entre otros gastos, incluyera el coste del nuevo estadio, o bien quedarse de alquiler durante 75 años a un precio de 1,6 millones anuales.

 

Vicente Calderón
¿Le quedará poco al Vicente Calderón?
Esta semana, Ana Botella ha modificado la citada Ley para que el Atlético pueda disponer del estadio en 2017. Una vez completada la modificación urbanística, el suelo seguirá siendo de utilidad exclusivamente deportiva, pero admitirá un uso privado. Una curiosidad es que el Atlético va a pagar parte del terreno en entradas para partidos que luego el Ayuntamiento distribuye entre escuelas de fútbol (el 80%), y voluntarios y patrocinadores de las candidaturas olímpicas. Entre la firma del convenio, en diciembre de 2008, y el pasado mes de octubre, el club ha entregado 126.395 entradas, por un valor total de 6.208.007 euros, que se descontarán así del precio de la parcela. El club espera que con las nuevas instalaciones y una serie de usos comerciales en las proximidades del nuevo estadio el presupuesto se pueda elevar hasta los más de 200 millones de euros. Eso sí, La Peineta va a costar más de 200 millones, según El País.

La pregunta que hacemos desde Mundo Pelotudo es, básicamente, qué os parece esto. ¿Es buena para la ciudad y para los madrileños esta obra (si no hubiera chanchullos de por medio, que los habrá)?