Cuarto programa de la temporada de Mundo Pelotudo, con Daniel Collado de vuelta a los fogones, la sapiencia futbolera de Ángel Marbán y el arte del incordio de Luis Tejo. El único espacio de la radiodifusión mundial capaz de mezclar el bádminton, los Vigilantes de la Playa y la nieve artificial. Si quieres saber cómo se juega al balón prisionero sin balón o de dónde proceden tus zapatillas favoritas no te pierdas esta hora.
sábado, 3 de noviembre de 2012
jueves, 1 de noviembre de 2012
¿Qué le ocurre a un futbolista cuando se retira?
El trabajo de un futbolista, como el de cualquier otro deportista, es entrenarse. Un día tras otro, horas y horas de actividad física intensa para estar en perfecta forma para el día de la competición. De lunes a viernes, los futbolistas se meten largas sesiones de ejercicios, más luego los partidos del fin de semana si tienen la suerte de que el entrenador les escoja para jugar. Así durante lo que dure su carrera, que perfectamente puede durar 15 años.
Tanto esfuerzo gasta mucha energía, así que para soportarlo se ven obligados a ingerir muchos más alimentos que una persona normal. Famoso es el caso del nadador Michael Phelps, de quien se dice que llegaba a zampar 12.000 calorías diarias para estar a punto para los Juegos Olímpicos de Pekín. Y claro, cuando a uno le llega el retiro y abandona el deporte, es difícil dejar también la costumbre del buen comer.
Así pasa lo que pasa: ved estos ejemplos de futbolistas durante su época en activo y ahora que se dedican a otras tareas...
Tanto esfuerzo gasta mucha energía, así que para soportarlo se ven obligados a ingerir muchos más alimentos que una persona normal. Famoso es el caso del nadador Michael Phelps, de quien se dice que llegaba a zampar 12.000 calorías diarias para estar a punto para los Juegos Olímpicos de Pekín. Y claro, cuando a uno le llega el retiro y abandona el deporte, es difícil dejar también la costumbre del buen comer.
Así pasa lo que pasa: ved estos ejemplos de futbolistas durante su época en activo y ahora que se dedican a otras tareas...
Ronald Koeman
Onésimo Sánchez
Germán "Mono" Burgos
José Luis Chilavert
Roman Kosecki
Diego Armando Maradona
Ronaldo
Adriano (este no está retirado aún, pero visto lo visto...)
¿Echáis a alguien en falta? No dudéis en sugerírnoslo en los comentarios.
martes, 30 de octubre de 2012
¿Estás en Tuenti? ¡Estamos en Tuenti!
Mundo Pelotudo se expande, como el universo según algunos científicos. Después de nuestra página en Facebook y nuestro rinconcito en Twitter, también nos hemos hecho hueco en otra de las redes sociales más populares: Tuenti. Puedes encontrarnos o bien escribiendo "Mundo Pelotudo" en el buscador (somos los primeros, y únicos, que salimos, con nuestro logotipo habitual), o bien, más fácil, si tienes tu sesión abierta, haciendo clic aquí:
sábado, 27 de octubre de 2012
Mundo Pelotudo 2x03 - 27 de octubre de 2012
El virus FIFA ya no afecta sólo a los equipos, también los programas de radio se ven afectados. Con Daniel Collado de baja por compromisos internacionales, Luis Tejo y Ángel Marbán han intentado sacar el programa adelante con la inestimable colaboración de Juan Carlos Ferrero, de unos arenques un tanto sucios y de un señor noruego muy malhumorado. ¿Cómo se combina todo esto? Escucha y lo descubrirás...
lunes, 22 de octubre de 2012
¿Qué es el bandy?
Esto es el bandy, del que hablamos en el programa 2:
Viene siendo un deporte con garrote mezcla de hockey sobre hielo y fútbol de lo más curiosa y con reglas particulares:
Viene siendo un deporte con garrote mezcla de hockey sobre hielo y fútbol de lo más curiosa y con reglas particulares:
- Se juega con pelota, no con disco.
- Hay 11 jugadores por equipo, no 6 como en hockey.
- Por tanto, el campo es mucho más grande (del tamaño de uno de fútbol).
- Como en fútbol, se juegan dos tiempos de 45 minutos cada uno (en hockey son tres tiempos de 20).
- La pista no tiene paredes, no se puede hacer que la pelota rebote contra ellas. Si se sale fuera, se saca de banda, o de puerta, o córner, según el caso.
- Existe el fuera de juego, exactamente igual que en el fútbol.
- El portero puede tocar la pelota con las manos. A cambio, es el único que no lleva stick (es el nombre que recibe el palo en este tipo de juegos).
- Y, sobre todo, la camiseta del árbitro es mucho más graciosa.
Que sepamos, a nadie en España se le ha ocurrido nunca jugar a esto. De hecho, el único país hispanohablante donde existe federación es Argentina. Debe de ser complicado montar una pista de hielo de más de 100 metros de largo con nuestro clima. Si queréis disfrutar de la magia del bandy, os tocará ir a sitios como Rusia, Suecia, Finlandia... o Italia... ¡o incluso la India!
sábado, 20 de octubre de 2012
Mundo Pelotudo 2x02 - 20 de octubre de 2012
Segundo programa de la segunda temporada de Mundo Pelotudo, el otro lado del otro lado del deporte. Dani Collado y Luis Tejo te cuentan todo lo que debes saber sobre fútbol, ping pong, ciclismo, bandy, calcio fiorentino, croquet y cualquier otra disciplina que puedas imaginar. Además, Ángel Marbán se va a las alturas, como el tal Felix Baumgartner. El primer programa de radio que rompe la barrera del sonido.
lunes, 15 de octubre de 2012
Mundo Pelotudo 2x01 - 13 de octubre de 2012
¡Arranca la segunda temporada en Radio Vavel y en Onda Atlética! Ángel Marban, Luis Tejo y Daniel Collado vuelven a la carga con toda su sapiencia y buen humor por bandera. Ha vuelto Mundo Pelotudo, el programa polideportivo más zumbado de la radiodifusión española. El otro lado del otro lado del deporte.
domingo, 30 de septiembre de 2012
Obradoiro y sus andares
"Obradoiro" es el nombre del equipo de baloncesto de Santiago de Compostela, que actualmente juega en la liga ACB (nos negamos a hacerle publicidad gratuita a la marca que patrocina la competición), máxima categoría de este deporte en España. Este equipo ha superado mil y una adversidades, incluido un litigio judicial de casi 20 años con la propia Liga; tanta piedra en el camino ha hecho que la afición se sienta muy orgullosa e identificada con su club. Por eso, al más puro estilo del "You'll Never Walk Alone" de Anfield, antes de cada partido las 6.000 personas que llenan el pabellón Fontes do Sar cantan, todos a coro, una canción. ¿Qué canción? Esta:
La melodía se titula "O andar miudiño" y es una pieza tradicional del folclore gallego. Pero en este caso nos ha llamado la atención por su letra, que no sabemos hasta qué punto es adecuada como himno oficioso de una institución deportiva. Está en el idioma local, pero creemos que se entiende bien sin necesidad de traducción.
Éche un andar miudiño
miudiño, miudiño,
miudiño, miudiño,
o que eu teño.
Que teño unha borracheira
de viño, que auga non bebo.
Mira, mira Maruxiña
mira, mira cómo eu veño.
La melodía se titula "O andar miudiño" y es una pieza tradicional del folclore gallego. Pero en este caso nos ha llamado la atención por su letra, que no sabemos hasta qué punto es adecuada como himno oficioso de una institución deportiva. Está en el idioma local, pero creemos que se entiende bien sin necesidad de traducción.
Éche un andar miudiño
miudiño, miudiño,
miudiño, miudiño,
o que eu teño.
Que teño unha borracheira
de viño, que auga non bebo.
Mira, mira Maruxiña
mira, mira cómo eu veño.
martes, 26 de junio de 2012
Así vivimos el España-Irlanda en Gdansk (II)
Jueves, 14 de Junio. 18:00pm. El verdadero viaje empieza cuando ya ataviados con
camiseta, bandera y bufanda de España (y en mi caso con un gorro de Guinness de
San Patricio para confraternizar), salimos del Albergue rumbo al Estadio. No
tardamos en abordar una marea humana, principalmente irlandesa, que se dirige
cantando, cerveza en mano, hacia Gdansk Glowny. De repente, un irlandés me
abraza como si nos conociéramos de toda la vida y después me pregunta que qué
espero del partido. "Vamos a ganar, pero también a pasarlo bien,
¿no?". No hay que ser descortés. Todos nos dicen amistosamente que somos
un equipazo. Pero sin duda, la llave que nos abrirá todas las puertas de ahora
en adelante a la hora de hablar con los irlandeses es mi camiseta de Iniesta,
que despierta una y otra vez el mismo cántico en la hinchada rival: "He
plays on the left, he plays on the right; Andrés Iniesta is fucking
shite!" No penséis que va con maldad; Llamar mierda a Iniesta sólo es
parte del ambiente festivo entre aficiones, que será la nota dominante de toda
la tarde y la noche. Ni un sólo incidente.
La travesía hasta el Arena Gdansk resulta ser una pequeña Odisea a la vez
que divertidísima; Odisea por la cantidad de gente, que abarrota trenes y
autobuses y no deja arrancar a los tranvías por puro colapso de las puertas en
Gdansk Glowny, pero llena a la vez de juerga, cánticos, buen rollo y mucha
charla con los irlandeses, que superan con mucho numéricamente a los españoles.
Nacho y yo intentamos coger un tren, que parece ser más rápido y directo, pero
es imposible. Finalmente optamos por el tranvía ya conocido, que logramos coger
después de un buen rato de caos y algún que otro momento de tensión en el andén
(tenéis el vídeo más abajo). Ya dentro y apretados como sardinas en lata, mi
amigo graba como puede un vídeo con su móvil mientras un español nos agarra del
hombro para intentar cantar más alto que ellos. "¡Somos campeones de
tooooooooooooooooodooo!". Batalla perdida. Su "Stand up for the boys
in Green", aderezado con puñetazos en el techo del tranvía es atronador.
19:45pm. La línea especial 60, que se supone que va al 'Stadion', nos deja
en una zona industrial a 20 minutos andando de nuestro destino. Seguimos
haciendo algún vídeo y cantando con la marea verde al tiempo que nos calamos,
pues lleva lloviendo de forma ininterrumpida desde que salimos. El acceso a los
exteriores del Arena Gdansk no es demasiado incómodo: Un par de controles de
seguridad y estamos dentro. No nos cuesta encontrar nuestra puerta de entrada,
así que aprovechamos para hacernos alguna foto con algún aficionado rival
(podéis ver todas las fotos en el álbum que he colgado), alguna otra al estadio
y entrar, justo a las 20:26pm, a 19 minutos del comienzo del partido.
Del partido no voy a hablar mucho porque doy por hecho que ya sabréis cómo
quedó. Un 4-0 da motivos para pasarlo bien, pero casi lo pasamos aún mejor
antes y después que durante el partido en sí. En una experiencia como esta,
podríamos decir que ver el encuentro sólo es una pequeña parte de todo lo que
vives y la excusa principal que envuelve los verdaderos motivos del viaje:
Encontrarte con gente de toda España, charlar con los aficionados del equipo
contrario, disfrutar de sus costumbres futboleras y sus canciones, enseñarles
las tuyas, sentirte embajador de todo ese buen rollo que el fútbol transmite a
la gente... No hubo casi un sólo instante durante el partido en el que
paráramos de animar, como no hubo un instante en el que la grada irlandesa
(prácticamente todo el estadio) parase de animar a los suyos, a pesar de ir
perdiendo. De eso deberíamos aprender bastante todos. Dejo algunos vídeos que
hice a vuestra disposición: La ceremonia previa, que por la tele parece una
tontería pero que en directo enciende a la gente porque es el preludio a la
tensión del partido; La salida de los equipos, los himnos nacionales y algún
vídeo más. Pero sin duda, el mejor es el último: A falta de pocos minutos del
final, toda la grada irlandesa empezó a cantar "The Fields of Athenry",
una canción popular del país que narra la historia de un joven deportado a
Australia por robar comida para su familia durante la hambruna de la patata que
asoló Irlanda en el Siglo XIX. Ahora, los hinchas la cantan en señal de
fidelidad a su equipo al final de cada encuentro. Fue tan emotivo que toda la
grada española se calló para disfrutar del momento y grabarlo con sus teléfonos
móviles. Hay pocas aficiones que demuestren tanto con tan poco como la
irlandesa, que a pesar de tener una selección pobre (sin ánimo de ofender)
desplaza más gente que cualquier otra en esta Eurocopa. Nos dejaron,
literalmente, sin palabras y con la sensación de que el fútbol es lo de menos.
Sólo pudimos aplaudir y aplaudir al final.
Después del partido decidimos tomarnos la vuelta al centro de Gdansk con
calma, pasando antes por la Fan Zone para echarle un vistazo, que resultó ser
decepcionante. Todo medio vacío. Diez minutos después de entrar, recién pasada
la medianoche, se nos comunica que cierran. ¿Dónde está esa fiesta de la que nos
habló la voluntaria? Regresamos a Gdansk Glowny, pero sólo encontramos un par
de pubs abarrotados de gente y bastante caros. Cuando ya pensamos que lo de la
parranda post partido es un bulo encontramos a la afición irlandesa de juerga
en los bares de la calle Dluga y en la Fuente de Neptuno (dato que despertará
sonrisas a los atléticos) situada en la Plaza del Mercado Largo, la parte más
antigua de la ciudad. Es entonces, con el alcohol haciendo mella, cuando más
amistosos y más agradables se ponen con nosotros. La mayoría nos da la mano o
nos abraza practicando el mismo discurso: "Sois el mejor equipo del mundo
y el mejor equipo que he visto en mi vida. Váis a ganar la Eurocopa otra
vez". Con picardía, mi amigo les promete que eliminaremos a Inglaterra en
cuartos por ellos, lo que les enciende el ánimo. Son también muchos los que
vienen a hablarme de lo maravilloso que les parece Iniesta cuando ven la
camiseta que llevo.
Uno de los momentos más graciosos de la noche llega cuando nos metemos por
una callejuela llena de discotecas. ¿Cuánto vale entrar? Las chicas gratis, por
supuesto...pero los chicos tienen que pagar bastante, así que pasamos. Es
entonces cuando dos polacas bastante perjudicadas por el alcohol nos abordan y
en 'modo lapa' nos piden encarecidamente que les regalemos nuestras banderas
españolas. Nacho me mira, ya que las dos son mías. No sé decir que no. Total,
están bastante viejas y una me la encontré. A cambio nos regalan sus bufandas
de la selección polaca y un beso en la mejilla cuando nos hacemos una foto para
inmortalizar el intercambio.
Después de tomar algo y charlar un poco sobre el partido con un par de irlandeses en un pub tranquilo, seguimos explorando la zona. Encontramos una plaza en la que se ha levantado una carpa de Heineken donde ofrecen comida y cerveza, justo lo que nos pide el cuerpo a esas horas de la noche. Pedimos un par de birras, unas salchichas con patatas fritas y nos aposentamos donde podemos, pues todos los sitios están abarrotados. Hay muy pocos españoles por la zona. Es entonces cuando un señor irlandés de una edad cercana o mayor que la de mi padre me hace señas con un tenedor lleno de carne con cebolla. Nacho alucina: "¿Te va a dar de comer? ¡Pero si no nos conocemos de nada!" Hace un gesto y me ofrece el cubierto como si fuese un bebé al que le estuvieran haciendo el avión, cosa que repetirá varias veces más tarde. Su mujer me aborda y me empieza a explicar que es un plato típico polaco. No se me ocurre más que decir que gracias y que está todo buenísimo. ¿Véis? Esto es lo que intentaba explicar sobre los irlandeses. No hay gente más amable y con tan poco pudor a la hora de hablar y compartir sus cosas con todo el mundo que ellos. Son increíbles.
Después de tomar algo y charlar un poco sobre el partido con un par de irlandeses en un pub tranquilo, seguimos explorando la zona. Encontramos una plaza en la que se ha levantado una carpa de Heineken donde ofrecen comida y cerveza, justo lo que nos pide el cuerpo a esas horas de la noche. Pedimos un par de birras, unas salchichas con patatas fritas y nos aposentamos donde podemos, pues todos los sitios están abarrotados. Hay muy pocos españoles por la zona. Es entonces cuando un señor irlandés de una edad cercana o mayor que la de mi padre me hace señas con un tenedor lleno de carne con cebolla. Nacho alucina: "¿Te va a dar de comer? ¡Pero si no nos conocemos de nada!" Hace un gesto y me ofrece el cubierto como si fuese un bebé al que le estuvieran haciendo el avión, cosa que repetirá varias veces más tarde. Su mujer me aborda y me empieza a explicar que es un plato típico polaco. No se me ocurre más que decir que gracias y que está todo buenísimo. ¿Véis? Esto es lo que intentaba explicar sobre los irlandeses. No hay gente más amable y con tan poco pudor a la hora de hablar y compartir sus cosas con todo el mundo que ellos. Son increíbles.
Al salir de allí decidimos volver a la Plaza del Mercado Largo a ver cómo
sigue la fiesta antes de volver al Albergue. Por el camino nos vuelven a parar
para darnos la enhorabuena por quincuagésima vez y me ofrecen una botella de
Minute Maid llena de algo que parece agua. "Es agua, pero de lluvia. La
recogí del cielo durante toda la tarde". Prefiero declinar la invitación,
no vaya a ser que mi pobre estómago no lo soporte. ¡Estos irlandeses están como
cabras! Ya en la plaza, alguien se ha hecho con un balón (sí, un balón de
fútbol) que vuela de un lado a otro. Algunos pelotazos rebotan en las fachadas
de los edificios históricos del lugar y por un momento pienso que cientos de
aficionados medio borrachos jugando al fútbol en una plaza llena de bares y la
policía pasando por allí no es una buena combinación, pero todo parece
tranquilo. Para equipararnos a la masa nos hacemos con unas latas de cerveza
nativa Zywiec, nada despreciable, y nos las bebemos mientras ya convertidos en
unos hinchas irlandeses más, cantamos "Stand up for the boys in
Green" durante un buen rato. Es interesante explicar la liturgia de este
cántico: Se empieza con una estrofa muy bajita en la que un líder, en este caso
un aficionado montado a lomos de otro y con un megáfono (hay vídeo para que lo
veáis), susurra "Sit down for the boys in Green", mientras todo el
mundo debe sentarse en el suelo lentamente. Cuando todos están abajo, el líder
se levanta rápidamente y aúlla "Stand up for the boys in Green" y
todos los demás suben y le siguen. Fácil, gracioso y entretenido. A lo tonto se
nos hacen casi las cuatro de la mañana.
Llegamos ligeramente pasadas las cuatro al Albergue. Por el camino hemos
visto a un irlandés haciendo eses y caminando hacia ninguna parte, sólo.
"Quizá eso ya sea pasarse". Cuando nos tumbamos en la cama nos invade
el cansancio y el sueño, pero tenemos la sensación de haber vivido un día muy
especial. Aún no se acaba cuando, ya dormidos, alguien abre la puerta de la
habitación. Nos levantamos de un salto y en seguida escuchamos un
"sorry". Cierran la puerta. ¿Cualquiera puede abrir cualquier
habitación con su llave? Es lo que tienen los Albergues baratos. Ponemos un
sillón en la puerta para que nadie entre y seguimos durmiendo.
Abandonamos la habitación al día siguiente a eso de las once y pico de la
mañana. Las seis horitas de sueño han sentado muy bien. El avión de vuelta para
Barcelona El Prat sale a las 18:25 de la tarde, así que aprovechamos nuestras
últimas horas en Gdansk para recorrer el casco histórico y ver las calles con
la luz del día, hacer algunas compras de recuerdo y comer en un restaurante de
aspecto bastante pijo al lado del canal que conecta con el Atlántico. Pescado,
carne, postre, cerveza, café...comemos como Reyes y todo nos cuesta en total 96
Zlotys, unos 24 Euros. Esa misma comida en Madrid no la cataríamos por menos de
25 Euros cabeza y nos han dicho que los precios están inflados por la Eurocopa.
¡Hay que volver a Polonia! Pero somos conscientes de que la gran aventura se
acaba. Horas más tarde, ya en el avión de vuelta, tengo la sensación de haber
cumplido con un viaje que siempre quise hacer, pero que me quedo con ganas de
más. Y en cuatro años hay una Eurocopa en Francia, que coge cerquita de casa.
Hay que repetir.
Así vivimos el España-Irlanda en Gdansk (I)
Miércoles, 13 de Junio
de 2012. 22:47 p.m. Después
de terminar de narrar en vivo y online el partido entre Holanda y Alemania para
France Presse (1-2 y juego muy superior de los germanos), bajo en ascensor los
tres pisos que separan la oficina de la Agencia de noticias de la calle. Hace
bastante calor en el centro de Madrid, pero llevo a mano un jersey por lo que
pueda pasar varias horas después. Aparcado en un vado, justo en frente de la
sede de France Presse en el número 19 de la calle Prim, me espera mi amigo
Nacho en un Opel Meriva que hemos alquilado para la ocasión: Modelo nuevo,
negro, espacioso...justo lo que necesitamos para meternos entre pecho y espalda
los casi 700 kilómetros que nos separan del Aeropuerto de Girona.
Es
nuestro primer viaje largo de noche por carretera y la parte más engorrosa de
nuestra aventura, por lo que la ilusión se mezcla con algunos nervios, que no
con miedo. ¿Llegaremos a tiempo? Eso casi seguro. El vuelo sale a las 7:30 de
la mañana y aún no son ni las once de la noche. Las voces expertas (nuestro GPS
o el Google Maps en este caso) han estimado un tiempo aproximado de 6 horas y
42 minutos de recorrido hasta el punto de destino, pero ya se sabe: De noche
uno va más lento por la visibilidad; No habrá tráfico en la carretera pero sí
algunos tramos de obra y bastantes camiones, por no hablar de la posibilidad,
totalmente anulada de antemano por nuestras cabezas, de que el coche se
estropee y nos deje tirados. Seamos realistas, por favor. ESO NO PUEDE SUCEDER.
DE NINGUNA MANERA.
Habrá
que parar, además. Por lo menos una vez para echar gasolina y echarse algo al
estómago. Para ello, llevamos cuatro sándwiches, un taper de empanadillas (no
sabéis lo bien que sentaron a las tres y media de la mañana), patatas fritas y
algo de bebida para reponer, muy útil para la ocasión: Cuatro Red Bulls y dos Cocacolas.
Así
pues, emprendemos la marcha. ¿A dónde os imagináis que vamos? Es fácil de
adivinar. Nuestro destino es Gdansk, ciudad polaca donde hace sólo tres días
España ha debutado con empate en la Eurocopa 2012 ante Italia (1-1), y donde a
las 20:45 horas de ese Jueves 14 de Junio en el que casi casi estamos ya
mientras salimos de Madrid por la A-2, la Roja juega su segundo partido de la
fase de grupos ante Irlanda.
El
viaje nocturno atravesando media España para llegar al único aeropuerto en el
que habíamos encontrado un vuelo directo, barato y con plazas disponibles
transcurre sin sobresaltos, mucho más rápido de lo que el que escribe imaginó
en un primer momento. Sólo nos permitimos, eso sí, una parada de 20 minutillos
para repostar el coche y dar cuenta de las mencionadas empanadillas y los
sándwiches en una gasolinera perdida de los Monegros, no vaya a ser que luego
se nos eche el tiempo encima por cualquier cosa. A lo largo de todo el trayecto
procuramos ir hablando para que al sueño no se le ocurra ni aparecer por allí,
al tiempo que fundimos una y otra vez el gran disco de Bruce Springsteen
"Born in the USA", que Nacho ha traído para contribuir a la lucha
contra la somnolencia. También caen los Red Bulls y una de las Cocacolas.
Finalmente, llegamos al Aeropuerto de Girona a las 5:50, una hora y cuarenta
minutos antes de que salga nuestro vuelo. ¡Lo hemos conseguido! Los 30 euros en
concepto de peajes ahora duelen algo menos.
La
primera parte de nuestra aventura se ha completado. Tras pasar el control de
aduanas, esperamos para embarcar en un avión que irá repleto de aficionados
españoles que, como nosotros, tienen entradas para el España-Irlanda. Alguno se
lleva los aplausos del pasaje cuando entra en el avión por su original forma de
apoyar a la selección. Otros hablan de viajes y experiencias
pasadas. Para nosotros, es nuestro primer viaje friki-futbolero y con él
completamos un sueño. Ya no tendremos que imaginarnos cómo lo pasa toda esa
gente que viaja hasta donde sea para animar a su equipo y a la cual vemos
habitualmente por televisión con ojos envidiosos. Ahora nos toca a nosotros
disfrutar de una pequeña porción de todo ese protagonismo. No será un viaje
largo, porque las obligaciones laborales, estrechamente conectadas con esta
Eurocopa, no lo permiten; Pero no puedo estar más que agradecido a la gente de
AFP que me ha hecho el favor de cuadrar horarios que me permita vivir un viaje
que mi amigo Nacho y yo llevamos casi un año gestando.
El vuelo FFEN2D de Ryanair nos deja en el Aeropuerto Lech Walesa de Gdansk (llamado así en honor al ex Presidente polaco) a las 10:30 de la mañana hora local, sin retrasos. Nada más salir al vestíbulo vemos un puesto oficial de la UEFA ofreciendo información a los aficionados que llegan a la ciudad. No es para menos. Se espera a casi 30.000 irlandeses y algo menos de 10.000 españoles. Aprovechamos para preguntar cómo ir al centro de la ciudad, pero antes de dejar el Aeropuerto cambiamos unos cuantos Euros por Zlotys, la moneda oficial polaca. En seguida empezamos a comprobar su menor valor respecto al euro: Un ticket válido para coger cualquier medio de transporte durante 24 horas nos cuesta 12 Zlotys, unos 2,8 Euros. La línea C1 de autobús nos deja en Gdansk Glowny, la estación de transporte más céntrica de la ciudad, en poco más de veinte minutos. El intercambiador de tren, diseñado en el Siglo XIX y con torre y reloj incluida, recuerda a las estaciones antiguas aunque fue prácticamente destruido durante la ocupación soviética y reconstruido posteriormente. A su lado, un edificio de aspecto mucho más comunista (podéis ver las fotos). Se nota que estamos en pleno centro. Ahora lo más importante es canjear nuestro 'Voucher' (Vale), que la UEFA me envió hace semanas a casa por correo postal, por las verdaderas entradas para el partido. ¿Por qué no te envían las entradas directamente? Por motivos de seguridad, dicen. Pregúntenle a la UEFA. Ganas de enredar...
Llevamos una pequeña Guía para el aficionado
que los señores del máximo Organismo del Fútbol Europeo han tenido a bien
mandarnos junto con el mencionado vale donde se nos indica que el Punto de
Recogida de entradas se encuentra en las cercanías del Estadio Arena Gdansk,
así que allá vamos. El chico del puesto del Aeropuerto nos ha dado un papelito
donde tenemos apuntadas las tres líneas de tranvía que van de la Estación
Central al Estadio. El tranvía es muy utilizado en la ciudad y parece que pasa
con frecuencia, por lo que en menos de cinco minutos ya estamos subidos y
confiados de llegar a nuestro destino en poco tiempo. Todo en orden. Hasta
ahora, el viaje va viento en popa. Pero
no todo iba a ser tan fácil. De repente, nos damos cuenta de que ninguna parada
anunciada en el tranvía hace referencia al Arena Gdansk. Todo son nombres en
polaco. ¡Maldición! A utilizar nuestro inglés mediocre para enterarnos de dónde
es. Afortunadamente, dos chicas ataviadas con chándal, mochila y zapatillas de
la Eurocopa y con una tarjeta que las identifica como 'Volunteers' se han
subido al tranvía al mismo tiempo que nosotros y van charlando a nuestro lado.
Al preguntarle a una de ellas si es la dirección es la correcta, la otra nos habla
en un Castellano casi perfecto: "Si queréis podéis bajaros con nosotras,
que también vamos al Estadio". Más tarde nos explicaría que aprendió el
idioma en unos cursos con motivo de las pasadas Jornadas Mundiales de la
Juventud, en Madrid.
Las voluntarias nos dejan en la puerta de un edificio que parece ser el punto de recogida. Hemos ido charlando durante el trayecto y nos cuentan que todo el país está muy entusiasmado con la Eurocopa y que por la noche hay "mucha fiesta". Se nota que damos el cante como españoles. El viaje también nos sirve para tomar un primer contacto visual con el Arena Gdansk, que se levanta, majestuoso, justo en frente de nosotros. Sin embargo, al intentar recoger nuestras entradas, nos dicen que no estamos en el lugar correcto y nos dan una dirección nueva: Ópera Báltica de Gdansk, varias estaciones más atrás. Las voluntarias se han confundido. Mala suerte.
Después de hora y pico buscando el sitio y con la ayuda de un joven polaco que apenas sabe inglés, encontramos la Ópera Báltica. A eso de la una de la tarde ya tenemos las entradas. No hace falta remarcar que todo lo que hemos visto hasta ahora de la ciudad está repleto de españoles e irlandeses. Ahora a volver al centro, encontrar nuestro Albergue y descansar un poco antes del partido. El tema del Albergue es el único que aún puede ser un problema. Ya sabéis: A ver con qué habitación nos encontramos. Eso, teniendo en cuenta que la reserva por Internet se hiciera correctamente y estén esperándonos. Antes de llegar, paramos en un McDonald's para comernos un buen Menú especial Eurocopa después de casi diez horas sin probar bocado.
Al fin, encontramos el Albergue, situado muy cerca de Gdansk Glowny. El aspecto del vestíbulo y las salas comunes al entrar es bastante poco acogedor, lo que nos hace pensar que la habitación será un cuchitril. Y para colmo, a la mujer del Albergue le cuesta horrores encontrar mi apellido en la lista ¿Tan difícil es Marbán?. Por un momento nos vemos sin un sitio donde dormir. Sin embargo, encuentro mi apellido escrito a boli encima de otra reserva tapada con tipex. La habitación resulta ser bastante limpia y cómoda. Eso sí, sin papel higiénico. Habrá que tirar de cleenex. Una ducha refrescante y a dormir unas cuatro horas antes de disfrutar de nuestro sueño.
El vuelo FFEN2D de Ryanair nos deja en el Aeropuerto Lech Walesa de Gdansk (llamado así en honor al ex Presidente polaco) a las 10:30 de la mañana hora local, sin retrasos. Nada más salir al vestíbulo vemos un puesto oficial de la UEFA ofreciendo información a los aficionados que llegan a la ciudad. No es para menos. Se espera a casi 30.000 irlandeses y algo menos de 10.000 españoles. Aprovechamos para preguntar cómo ir al centro de la ciudad, pero antes de dejar el Aeropuerto cambiamos unos cuantos Euros por Zlotys, la moneda oficial polaca. En seguida empezamos a comprobar su menor valor respecto al euro: Un ticket válido para coger cualquier medio de transporte durante 24 horas nos cuesta 12 Zlotys, unos 2,8 Euros. La línea C1 de autobús nos deja en Gdansk Glowny, la estación de transporte más céntrica de la ciudad, en poco más de veinte minutos. El intercambiador de tren, diseñado en el Siglo XIX y con torre y reloj incluida, recuerda a las estaciones antiguas aunque fue prácticamente destruido durante la ocupación soviética y reconstruido posteriormente. A su lado, un edificio de aspecto mucho más comunista (podéis ver las fotos). Se nota que estamos en pleno centro. Ahora lo más importante es canjear nuestro 'Voucher' (Vale), que la UEFA me envió hace semanas a casa por correo postal, por las verdaderas entradas para el partido. ¿Por qué no te envían las entradas directamente? Por motivos de seguridad, dicen. Pregúntenle a la UEFA. Ganas de enredar...
![]() |
| La Estación de tren de Gdansk Glowny |
Las voluntarias nos dejan en la puerta de un edificio que parece ser el punto de recogida. Hemos ido charlando durante el trayecto y nos cuentan que todo el país está muy entusiasmado con la Eurocopa y que por la noche hay "mucha fiesta". Se nota que damos el cante como españoles. El viaje también nos sirve para tomar un primer contacto visual con el Arena Gdansk, que se levanta, majestuoso, justo en frente de nosotros. Sin embargo, al intentar recoger nuestras entradas, nos dicen que no estamos en el lugar correcto y nos dan una dirección nueva: Ópera Báltica de Gdansk, varias estaciones más atrás. Las voluntarias se han confundido. Mala suerte.
Después de hora y pico buscando el sitio y con la ayuda de un joven polaco que apenas sabe inglés, encontramos la Ópera Báltica. A eso de la una de la tarde ya tenemos las entradas. No hace falta remarcar que todo lo que hemos visto hasta ahora de la ciudad está repleto de españoles e irlandeses. Ahora a volver al centro, encontrar nuestro Albergue y descansar un poco antes del partido. El tema del Albergue es el único que aún puede ser un problema. Ya sabéis: A ver con qué habitación nos encontramos. Eso, teniendo en cuenta que la reserva por Internet se hiciera correctamente y estén esperándonos. Antes de llegar, paramos en un McDonald's para comernos un buen Menú especial Eurocopa después de casi diez horas sin probar bocado.
Al fin, encontramos el Albergue, situado muy cerca de Gdansk Glowny. El aspecto del vestíbulo y las salas comunes al entrar es bastante poco acogedor, lo que nos hace pensar que la habitación será un cuchitril. Y para colmo, a la mujer del Albergue le cuesta horrores encontrar mi apellido en la lista ¿Tan difícil es Marbán?. Por un momento nos vemos sin un sitio donde dormir. Sin embargo, encuentro mi apellido escrito a boli encima de otra reserva tapada con tipex. La habitación resulta ser bastante limpia y cómoda. Eso sí, sin papel higiénico. Habrá que tirar de cleenex. Una ducha refrescante y a dormir unas cuatro horas antes de disfrutar de nuestro sueño.
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